Sensores de pedaleo

El sistema de detección que determina como el motor entregará la asistencia es, seguramente, el elemento que más condiciona el nivel de confort y seguridad que percibe el ciclista. Actualmente, la diferencia más importante se produce entre el sensor de velocidad o movimiento y el sensor de par motor o torsión.

Sensor de velocidad o movimiento

Se trata del sistema de detección más sencillo y el más común en las bicicletas eléctricas más económicas. Generalmente consiste en un disco de imanes situado en el eje que detecta cuando se produce un movimiento de los pedales y entonces activa la asistencia del motor. La ayuda no es inmediata, sino que tarda una fracción de segundo a reaccionar, porqué la señal no llega al motor hasta que la bicicleta no está en movimiento. Además, la asistencia no varía según el esfuerzo realizado por el ciclista sino únicamente según el nivel de ayuda definido manualmente por el usuario.

Sensor de par motor o de torsión

Se trata del sistema más avanzado en el mundo de las bicicletas eléctricas. El sensor detecta la fuerza que el ciclista ejerce sobre los pedales de forma que puede ofrecer una asistencia eléctrica proporcionada a esta fuerza. Independientemente de esto, el usuario también puede definir manualmente diferentes niveles de ayuda. Las principales ventajas de este sistema respecto al sensor de velocidad son:

  • La ayuda es inmediata y permite arrancar en subida: como la asistencia se activa después de presionar los pedales, resulta muy sencillo arrancar, incluso en subida. No hace falta que los pedales giren o que la bicicleta se mueva para que se active la asistencia.
  • Es más seguro: como la asistencia eléctrica solo se produce cuando se ejerce una presión sobre los pedales, dejar de pedalear o pedalear con menos fuerza elimina o reduce la asistencia del motor. Esto da una mayor sensación de control al ciclista.
  • Es más saludable: como el sensor regula el comportamiento del motor según la fuerza ejercida por el ciclista, no es posible que el motor trabaje per davant del ciclista y, por este motivo, nunca da una sensación de ciclomotor, sino que el ciclista siente siempre que tiene que participar de forma activa del movimiento de la bicicleta, eso sí, pudiendo ajustar el esfuerzo a su condición física.
  • Es más eficiente: dado que el motor únicamente trabaja cuando hace falta. El caso más extremo es cuando el ciclista realiza un pedaleo muy suave durante una bajada. Como que no se hace una presión suficiente sobre los pedales el motor no se activa como pasa con las bicicletas de sensor de velocidad y, por lo tanto, la batería nos puede ofrecer una mayor autonomía.

Existen además otros sensores menos importantes que complementan la acción de estos. Se trata por ejemplo de un sensor de cadencia que puede afinar mejor la asistencia según el número de revoluciones que estemos realizando con los pedales o los sensores que cortan la ayuda del motor cuando detectan que la velocidad de la bicicleta supera los umbrales de 25 o 45 km/h segundo el caso.