Las baterías son un componente esencial de las bicicletas eléctricas, porque  determinan en buena parte su autonomía y fiabilidad. Conocer los parámetros básicos de una batería nos permite tener una idea aproximada de su autonomía más allá de lo que garantice el fabricante, que a menudo está sobredimensionado porque considera unas condiciones de circulación excepcionalmente favorables a nivel de peso del ciclista, pendiente del terreno, viento, etc.

Capacidad

La energía total que puede almacenar una batería, es decir, su capacidad, se mide en vatios-hora (Wh), igual que el consumo eléctrico de una vivienda. Este dato actualmente se especifica en la mayoría de baterías de fabricantes reconocidos y, en todo caso, se puede calcular multiplicando el voltaje (V) por la carga (Ah). Una batería de 36V y 10Ah tiene una capacidad total de 360Wh.

Autonomía

Siguiendo con el ejemplo anterior, 360 Wh es la energía necesaria para hacer funcionar a pleno rendimiento un motor de 250W durante 1 hora y 26 minutos, o el doble de tiempo si reducimos la intensidad en que lo utilizamos a la mitad. Como se puede intuir, la cantidad de km que se pueden recorrer con esta batería variará mucho según el uso que se haga del motor. En términos generales, la mayoría de bicicletas y usuarios se mueven con un consumo de entre 5 y 10 Wh/k, de forma que una batería de 360 Wh tendría que poder ofrecer potencialmente energía para recorrer entre 36 y 72 km. La autonomía real disponible dependerá en buena parte del tipo de sensor y de la forma de conducción.

  • Respecto al tipo de sensor, las bicicletas con sensor de par son las que ofrecen unas mejores ratios de consumo, con una mejora en la eficiencia que algunos fabricantes cifran en un 20%, y son las que permiten un rendimiento más diferente entre usuarios, dado que varían según la utilización de las marchas mecánicas y la forma de pedaleo. En cambio, las bicicletas con sensor de velocidad, tienden a generar un consumo ligeramente más elevado y mucho más homogéneo con independencia del usuario puesto que el usuario se puede tender a acomodar a un ritmo y fuerza de pedaleo ligeramente por detrás del esfuerzo que realiza el motor.

  • Respecto a la forma de conducción, tal y como pasa con los coches o motocicletas, una parte importante del consumo está relacionada en cómo aceleramos, especialmente arrancando desde estar parado, y en este sentido, tanto el tipo de sensor como el nivel de ayuda que el usuario selecciona en las arrancadas puede afectar de forma significativa el consumo.